
Con presencia híbrida y un panel internacional, el Instituto para la Democracia (IpD) de la Universidad Católica Boliviana (U.C.B.) “San Pablo” presentó los resultados de la investigación Dinámicas del Autotransporte en las Fronteras de Bolivia con Chile y Perú: Pisiga y Desaguadero, un estudio etnográfico que retrata la frontera como un espacio vivo donde la movilidad organiza la economía, la comunidad y el día a día de miles de personas.
El evento fue abierto por el administrador nacional de investigación, Javier Prudencio Muñoz, y clausurado por la rectora de Sede La Paz, Ximena Peres Arenas.
Financiada por los Fondos Frica de la U.C.B. —en la categoría del convenio “Artesanos de la Unidad”, que articula a las universidades católicas de Bolivia, Chile y Perú—, la investigación destacó por su enfoque comparativo y su trabajo de campo en dos corredores claves del altiplano aymara.
“Miramos la frontera desde el movimiento: en Pisiga y Desaguadero, el autotransporte no solo conecta mercancías; conecta familias, memorias y economías populares que sostienen la vida a ambos lados del límite”, señaló el equipo investigador al presentar el marco general del estudio.

El proyecto se apoyó en etnografía multilocal y metodologías móviles, combinando entrevistas en profundidad, observación participante, mapeos sociales y diarios de campo. La comparación entre Pisiga (pulso de transporte pesado y regulación sindical) y Desaguadero (tránsito multifuncional de pasajeros y mercancías ligeras atravesado por ferias, religiosidad y redes familiares) permitió leer contrastes y continuidades de un mismo fenómeno aymara de movilidad.
El equipo situó la trifrontera Bolivia–Chile–Perú como un sistema regional de movilidad interdependiente, donde Bolivia opera centralmente como país de tránsito: la mayor parte de los desplazamientos se realiza por vía terrestre y se encauza a lo largo del corredor boliviano Desaguadero–Pisiga, que articula mercados, sindicatos y rutas del altiplano aymara. En este eje, Desaguadero conecta los flujos que llegan desde el Perú y Pisiga funciona como puerta de ingreso hacia Chile, país cuyo patrón de recepción migratoria es mayoritariamente por tierra. Así, más que un “paso”, el corredor constituye una infraestructura social y económica que enlaza familias, trabajo y circuitos comerciales a escala local, nacional y transfronteriza.
En Pisiga, el eje pasó por el el transporte pesado de mercancías y los surubíes, la autorregulación gremial y el “ritmo” del cruce marcado por clima, controles, papeleo y una securitización variable. En Desaguadero, se puso el foco en el gobierno gremial del transporte, la economía del pasaje y la carga, y los nodos logísticos que hacen de la frontera un espacio multifuncional donde el tránsito es inserción social tanto como traslado.
Dammert destacó a la carretera como infraestructura de movilidad y de territorio, interrogando tensiones entre control y desarrollo, así como los costos sociales (accidentes, muertes, externalidades).
análisis
El panel de comentaristas internacionales subrayó la vigencia regional del tema. Participaron Manuel Dammert Guardia (Pontificia Universidad Católica del Perú – PUCP), Alejandro Garcés (Universidad Arturo Prat – UANP Chile) y Chryslen Barbosa Gonçalves (Universidad Federal de Sao Paulo – UNIFESP Brasil), quienes aportaron claves teóricas y comparativas sobre tránsito precario, empresariado popular y movilidades multiescalares.
Garcés explicó el caso en la tradición de estudios de economías migrantes y fronteras del norte chileno/occidente boliviano, leyendo al transporte como productor de infraestructuras y orden cotidiano.
Barbosa propuso una mirada holística: aymara como horizonte que entreteje lengua, reciprocidad y comercio; movilidad como práctica vital e infraestructura viva que organiza parentescos, sindicatos y control horizontal (incluso con herramientas digitales).
La mesa central estuvo a cargo de Tania Jiménez (resultados Pisiga), Alfonso Hinojosa (resultados Desaguadero) y Leonardo Villafuerte (IpD-UCB).
Los resultados de este estudio se difundirán próximamente en dos artículos académicos, actualmente en preparación para su envío a revistas especializadas.
Los Fondos Fica son un mecanismo concursable de la U.C.B. que promueve y financia pequeños proyectos e ideas de investigación. Gracias a estos fondos la investigación se hizo realidad.
Artesanos de la Unidad es un convenio académico trinacional entre la U.C.B. la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Su propósito es tejer unidad académica frente a desafíos compartidos —como migración, fronteras y desarrollo local— mediante investigación conjunta, intercambio de equipos y estudiantes, y actividades de formación y difusión. En este marco se impulsan proyectos con fondos concursables y un trabajo coordinado entre equipos de los tres países para producir evidencia útil y diálogo público informado.

