Con décadas de trabajo en la U.C.B., su ánimo tiene hoy el mismo vigor con el que entrenó a sus primeros equipos, a los que guio no solo en tácticas y estrategias sobre una cancha, sino en una ruta de desarrollo integral

Fernando Sejas y algunos de los cientos de trofeos en su oficina.

Por Jean Paul Guzmán

Fernando Sejas llegó a la Universidad Católica Boliviana (U.C.B.) con un título de arquitecto, pero no con la intención de diseñar proyectos, concebir planos y pensar en estructuras innovadoras. Aunque formado en esa profesión, lo suyo era el deporte y, particularmente el básquetbol. Así que, con el talento y la capacidad a flor de piel, fue contratado como entrenador de baloncesto.

En un principio Fernando concebía la tarea de entrenador como un pasatiempo que lo acercaba a lo que más quería: el deporte. Pero, en realidad, lo que sentía al tener un balón en las manos y en dirigir un equipo era una profunda pasión, que con el paso del tiempo se convirtió en una catapulta que lo llevó a tocar el éxito.

Como entrenador estuvo al mando de seis selecciones nacionales de básquetbol en las categorías de mayores y juveniles, más de mujeres que de varones,  e incluso llegó a competir en Bolivarianos y Sudamericanos. Con la U.C.B. logró  ganar más de 50 títulos. La arquitectura quedó en la historia; era el momento de dedicarse a tiempo completo a formar nuevas generaciones de deportistas en la universidad.

Eran los años noventa cuando el rector de la U.C.B. de ese entonces, Luis Antonio Boza, y el director Administrativo y Financiero, Martín Hinojosa, plantearon a Fernando una propuesta que no podía rechazar: convertirse en el jefe del Departamento de Deportes de la universidad. Él aceptó el reto y desde entonces han transcurrido aproximadamente tres décadas y media dedicadas al deporte y al  Club Universidad Católica de La Paz (Club Cato), que el 2024 cumplió 40 años de existencia.

Con esa gran responsabilidad, Fernando sumó a su pasión por el deporte la formación académica que exige esa tarea y cursó una especialidad en entrenamiento deportivo en la Universidad de León (España), a la que agregó cursos de administración deportiva en Estados Unidos, Cuba y Brasil.

Nueva distinción

En el presente, Fernando Sejas dirige el Departamento de Deportes desde su oficina ubicada en el ingreso al coliseo de la U.C.B., compuesta por dos ambientes donde lo primero que llama la atención son los estantes que cubren las paredes, todos repletos de trofeos que los equipos de la Cato han obtenido en innumerables competencias.

Hasta ahí llegamos para hablar con Fernando sobre el último trofeo que se sumará a los otros cientos: una distinción que la Asociación de Voleibol de La Paz decidió otorgarle por “su contribución al desarrollo del voleibol paceño”, la disciplina en la que actualmente la Cato tiene más logros, sin descuidar desde luego la práctica del basquetbol, el fútbol de salón y el ajedrez, sus otras tres áreas de trabajo.

“Somos, sin duda alguna, el club deportivo amateur más importante del país”, dice, y pone como aval los más de 540 trofeos y la presencia en campeonatos locales, departamentales, sudamericanos e internacionales. “Hace unos años atrás obtuvimos un tercer puesto en un torneo sudamericano con nuestro equipo de voleibol. Después de representaciones de Brasil y Argentina estuvo la Católica, de La Paz”, menciona, orgulloso, y agrega: “Hace poco sacamos un campeonato de voleibol de 13 años, invictos; segunda vez que lo logramos”.

Esos éxitos prestigian al Club Cato, que no solo incluye a alumnos que cursan la universidad, sino a decenas de niños y adolescente de entre 7 y 15 años de edad, que reciben entrenamiento en voleibol, básquetbol y ajedrez. “Allí se desarrollan los crack del futuro”, resalta.

El jefe del Departamento de Deportes, en el coliseo de la universidad.

Logros

Cuando se pregunta a Fernando cuáles son los principales logros de su larga gestión, no duda en señalar que el voleibol ha generado grandes satisfacciones para la Cato. “Hasta hace poco éramos 13 años campeones consecutivos en damas en la Asociación de La Paz. Debemos tener unos 5 o 6 campeonatos nacionales; y hemos ido a varios sudamericanos, al Brasil, al Chile, al Perú, a la Argentina. Vuelvo a repetir: seguro que somos el club amateur con más distinciones”.

El jefe del Departamento de Deportes valora la calidad de sus deportistas y de los entrenadores, pero también pondera el apoyo de la rectora de Sede, Ximena Peres, y del director administrativo financiero, Raúl Boada, “que dentro de las limitaciones que estamos atravesando todos ahora en Bolivia nos brindan un importante  respaldo, lo mismo que el rector nacional, el padre José Fuentes”.

Fernando destaca también como un gran logro los Juegos Deportivos Intercarreras en la U.C.B., de carácter anual, en fútbol de salón,  básquetbol, voleibol y ajedrez, que convocan una entusiasta y decidida participación. “Hace un año y medio participaron 1.200 estudiantes Algo que no se puede creer.  La UMSA, por ejemplo tiene 80.000 estudiantes y en sus juegos participan aproximadamente 1.900 alumnos. La cifra de participación de la U.C.B. es una maravilla”.

Pero, agrega, los números no son lo único importante, ya que el carácter católico de la U.C.B. impulsa a que también en el deporte los valores de fe e integridad personal sean asumidos con convicción por la juventud.  “Yo creo que nuestros deportistas son ejemplo de constancia, de disciplina, no solamente de capacidades deportivas. Son personas realmente formadas para ser deportistas y hombres de bien. Mostramos que somos los mejores compitiendo, pero también ejemplo de crecimiento espiritual como el que cultiva la U.C.B.”.

Deporte y redes

Interrogado sobre qué lugar tiene hoy la actividad física en la juventud, en un mundo en el que el tiempo dedicado al ecosistema mediático ocupa grandes espacios, Fernando dice que el deporte es clave: optimiza la salud, genera un útil aprovechamiento del tiempo y funda un sano esfuerzo por competir y ganar.

“Yo lo puedo ver directamente en lo que pasa en mi familia. Tengo dos hijas: una ha estudiado en la U.C.B. ingeniería mecatrónica y ha estado en cuatro selecciones nacionales de básquetbol; y otra  que está saliendo bachiller, mi hija menor, que ha estado también en la selección nacional. Ellas no solamente tienen la pasión por entrenar, sino por competir para ser las mejores. Las veo a ellas y a muchos chicos y chicas, y sé que son personas de bien que nunca buscarán triquiñuelas para ganar; son personas limpias”.

Las palabras de Fernando denotan energía y fe en el trabajo que realiza. Los cientos de trofeos que luce en su oficina son testigos mudos y perennes del éxito en esa tarea de fomentar competitividad, pero también valores que hacen de un deportista una persona íntegra y de bien.

Sin embargo, más que los trofeos, Fernando agradece todos los días un premio que tiene un calor humano notable y una cuantía sin par: el cariño que recibe cuando sus exalumnos lo reconocen en la calle, paran sus autos o detienen su andar para darle un apretón de manos, un saludo o un abrazo.

“Me abrazan y me muestran a sus hijos, diciéndoles: él fue mi entrenador, es el jefe de Deportes de la U.C.B.”. La siembra deportiva y ética de Fernando tiene así una fecunda e infinita cosecha…