El Siervo de Dios Tito Yupanqui realiza en sí el llamado universal a la santidad
La Paz, 6 ago (ANF).- Transversal al típico y devocional cinco de agosto, en el cual hermanos peruanos y bolivianos se aglomeran en cantidad para venerar a la mamita de Copacabana; el P. Hans Van Den Berg O.S.A. entregó a Dios y al pueblo el libro: “Francisco Tito Yupanqui Siervo de Dios” que relata la vida del candidato a beatificación y escultor de la virgen más venerada de nuestro país.
Copacabana se encuentra hoy con más vida de lo acostumbrado, desde muy temprano emprenden viaje personas de toda Bolivia y Perú para visitar a la venerable mamita señora del lago Titicaca. El trabajo para los barqueros del Estrecho de Tiquina se torna mucho más acelerado y frecuentado, automóviles y personas cruzan el hermoso azul para continuar su camino hacia el Santuario.
Solemne celebración
Paralela a la devoción del pueblo asistente, empezaba en el camarín del santuario una celebración religiosa con motivo de la entrega oficial del libro “Francisco Tito Yupanqui Siervo de Dios”, realizada por el P. Hans Van Den Berg O.S.A. La ceremonia fue prescindida por el Obispo de El Alto, Monseñor Jesús Juárez Párraga; el Monseñor auxiliar de obispo, Fernando Bascopé; y por parte del comité histórico (pro) beatificación, el P. Xavier Albó s.j., el P. René Vargas y el autor del libro que es presidente de esta comisión.
La palabra la tomó en primera instancia Monseñor Juárez, con mucha emoción contó a la comunidad asistente su experiencia durante primeras horas de la mañana cuando por casualidad en la televisión recordaban el proceso de beatificación y santificación de Juan Diego, el que talló la Virgen de Guadalupe en México.
“Yo he tenido una linda sorpresa esta mañana, al despertar a las cinco para despertar a los visitantes y venir hacia Copacabana, encendí por casualidad la televisión por cable, la EWTN de la madre Angélica; y qué regalo más lindo del señor lo que estaba viendo. Hace 10 años, el 31 de julio de 2002, el Papa Juan Pablo II canonizaba en la gran Basílica de México a Juan Diego, que propagó la devoción a la mamita de Guadalupe. Dije: Señor esto es una señal, es un inicio importante para nosotros en la Diócesis”.
El P. Xavier Albó explica que a diferencia de Juan Diego, el Siervo de Dios Tito , cuenta con mucha más documentación y pruebas históricas de su existencia, principalmente fundamentadas en un relato que el mismo Yupanqui realizaría en aquellos tiempos.
El Ovispo también se refirió a la importancia del libro, que en este caso sería el primer trabajo realizado en apoyo al proceso de beatificación de Tito Yupanqui. Señaló que los procedimientos de este tipo ahora son posibles para laicos y religiosos de cualquier parte del mundo desde el Concilio Vaticano II.
“El Siervo de Dios Tito Yupanqui realiza en sí el llamado universal a la santidad que hizo el Concilio Vaticano II, estamos celebrando los 50 años de este gran acontecimiento eclesial, que en el capítulo quinto de la Lunen Gensun (Luz de las gentes) hay la santidad al alcance de todos los bautizados” Expuso Juárez.
Prosiguió la conmovedora intervención del autor de la obra histórica y científica, P Hans Van Den Berg, el cual contó muy emocionado el via crucis de Tito Yupanqui, que forma parte como capítulo explicativo de la vida del venerable escultor indígena. El llamado de Dios en el Siervo corresponde a una vocación de construir la imagen de la virgen para el pueblo que la requería, luchó entonces contra los prejuicios y discriminación propias de su época.
“Hubo desde el inicio oposición: No, qué va hacer este indio, imposible, hay que traer una imagen desde España, de un artista profesional. Pero él dijo: No, yo voy a hacer una imagen”, contó Van Den Berg, refiriéndose a la penuria de Yupanqui.
Terminando el relato, levantó la obra impresa del atril, la tomó en brazos y se acercó al altar, extendió los brazos levantando el libro e hizo el gesto de entregárselo a la mamita de Copacabana, bajó los brazos, se puso a orar de rodillas en solemne silencio bajo el manto de luz que desprendía el dorado altar.
La impresión de la obra es de lujosa calidad por el incondicional apoyo de la Universidad Católica Boliviana que financió el material. Van Den Berg señaló que pronto saldrá una versión más sencilla y por tal más accesible, el precio actual del libro es de 200bs.
Francisco Tito Yupanqui
Van Den Berg explica que el término Siervo de Dios refiere a un texto del antiguo testamento en el momento en el que Dios hace contacto con Moisés y lo denomina instrumento para dar las tablas de la ley al pueblo. “En ese sentido Tito Yupanqui también es un Siervo de Dios, Dios lo ha escogido para dar una imagen de la virgen a su pueblo” añadió.
El autor de la obra enfatiza que se puede indagar en en tres aspectos respecto a Yupanqui: la profunda devoción por la virgen, un laico entregado por devoción a su pueblo y el trabajo para realizar el mandato de Dios que era esculpir la Virgen de Copacabana. El milagro que el Vaticano pide en ocasiones, Van Den Berg lo explica: “El milagro es que un sencillo indígena (Aymara en este caso) ha sido capaz, sin tener ninguna preparación, de realizar una imagen que ha generado una atracción increíble, para mí ese es el milagro” afirmó.
P. Albó indica que Tito Yupanqui podría ser el primer beato y santo boliviano, lo cual representaría un gran orgullo para el país y también para los pueblos aymaras. Sin embargo la beatificación toma bastante tiempo y se requiere generar más documentos que son parte del proceso de demostración para el Vaticano.